El presente, es un ensayo corto, publicado en el 2,006, en conmemoración a los 10 años de la firma de la paz… Se me hizo relevante al leer el diario de hoy.
Diez años ya, desde el día en el que el gobierno y la guerrilla decidieron colgar los fusiles. La paz, la paz, la bendita firma de la paz, el problema reside en que la paz no solo se firma se practica.
La paz, es una filosofía social que abarca todos los aspectos, todas las esferas de los individuos como parte de un ente mayor, un país, una nación. Compuesta de indígenas, ladinos y negros, niños, niñas, hombres y mujeres, pero un solo país, igual para todos, justo y con oportunidades.
En ésta conmemoración del primer decenio de la firma de la Paz, se nos llama a la reflexión, para plantearse a si mismo una cuestión esencial: ¿Es Guatemala un país en Paz?
El diccionario de la real Academia española, define PAZ de la siguiente manera: —Situación y relación mutua de quienes no están en guerra, no están enfrentados, ni tienen riñas pendientes: entre los hermanos ha de reinar la paz—. Es la nuestra, una relación mutua, carente de confrontaciones, ni disputas pendientes, o nos vemos confrontados en el día a día, por el discurso de algunos políticos populistas y en otras ocasiones por nuestros propios prejuicios. ¿Fue la firma de la paz, solo el final del conflicto bélico, o además el bálsamo que cicatrizó las heridas que hilvanan el tejido social de nuestro pueblo?
Durante 36 años fueron las diferencias entre ideologías, la desfiguración de nuestro modelo de gobierno y la terrible ignorancia que nos hace tropezar una y otra vez con los mismos obstáculos. Hoy en día es cuestión de hambre y el hambre se siente igual en español, kaqchikel o inglés. Hoy, tenemos un problema de educación y no tiene más curiosidad intelectual un socialista que un capitalista. No se merece más el derecho a un escritorio un ladino que un indígena, un niño que una niña. Hoy; a diez años ya, tenemos que entender el significado de conciliación, e intentar de atacar los problemas desde la raíz… la paz debe ser sinónimo de oportunidades. No de dadivas, espejitos, una cachucha o que el gobierno me regale dinero para emborracharme en la cantina… Estas son limosnas que se aceptan con un precio muy alto: - El aborto del desarrollo real y sostenible -
Nuestro destino no conmutó con el resarcimiento, ni con la reforma a la constitución. En Guatemala, lo primero que hay que hacer para romper la cadena de la costumbre, es pisar una escuela. Tomar un lápiz y aprender a escribir.
A una década conmemorando el cese del conflicto entre el Ejército y la guerrilla (URNG, ORPA, etc.), recuerdo el siguiente enunciado, que vino de alguien que vivió las consecuencias del como testigo de primera mano: — Rescindió la guerra en el monte, pero seguimos peleando… La angustia es fecunda en los recuerdos de mi infancia que se entrelazan con la realidad de mi mundo de hoy…, la vergüenza de conquistados no se nos quita. La sangre todavía corre —.